Resulta difícil pensar la historia de España entre 1474 y 1492 sin estremecerse. Una de las cuestiones más debatidas en los últimos años y sin duda de las más importantes en la historia de España es el motivo de la decadencia de Cataluña pasada la guerra civil que va unida a otra cuestión de más calado si cabe, que consiste en saber por qué algunas sociedades toman decisiones catastróficas para su futuro. Al valorar las explicaciones de los años sesenta sobre una crisis económica general que afectó gravemente a un pueblo más que a otro, Mario del Treppo se vio en la desagradable situación de tener que mostrar su escepticismo de que la decadencia catalana pudiera haberse debido al agotamiento de los recursos tras más de un siglo de pestes, hambres, guerras, desequilibrios financieros y otros aspectos semejantes.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
España, una nueva historia. (58)
Resulta difícil pensar la historia de España entre 1474 y 1492 sin estremecerse. Una de las cuestiones más debatidas en los últimos años y sin duda de las más importantes en la historia de España es el motivo de la decadencia de Cataluña pasada la guerra civil que va unida a otra cuestión de más calado si cabe, que consiste en saber por qué algunas sociedades toman decisiones catastróficas para su futuro. Al valorar las explicaciones de los años sesenta sobre una crisis económica general que afectó gravemente a un pueblo más que a otro, Mario del Treppo se vio en la desagradable situación de tener que mostrar su escepticismo de que la decadencia catalana pudiera haberse debido al agotamiento de los recursos tras más de un siglo de pestes, hambres, guerras, desequilibrios financieros y otros aspectos semejantes.
España, una nueva historia. (57)
En mayo de 1462, cataluña comenzó el largo camino que conduce a que el adversario se transforme en el enemigo. Los campos se llenaron de guerreros resbaladizos, evasivos y astutos. También de viajeros que iban en busca de un rey con quien pactar el trono, pero que no fuera el odiado Juan II. No importaba que fuese Trastámara, y el primer elegido fue Enrique IV de Castilla; luego el aventurero Pedro, condestable de Portugal. Se dijo de ellos que eran reyes de Cataluña, motrando así el deseo de poner fin al gran pacto que había dado origen a la Corona de Aragón.
España, una nueva historia. (56)
En "Cataluña a mediados del siglo XV", que fue su discurso de ingreso en la Reial Acadèmia de Bones Lletres, Jaume Vicens Vives intentó explicar la guerra civil de 1462-1472 a partir del supuesto para él indiscutible de la "revolución catalana". El término ha llegado a servir en las recientes investigaciones para describir simplemente el estado terapéutico del país en vísperas de un conflicto lóbrego.
Cuando se habla hoy de revolución catalana, se hace referencia a la durísima oposición del patriciado urbano y de la aristocracia a los planes de gobierno de Alfonso el Magnánimo y Juan II, y en ese aspecto se entra en una excesiva cautela habida cuenta que en ocasiones se roza la incorrección política. Las claves son pactismo, independencia, tradición, soberanía. Los campesinos de "remença" tienen derecho en sus reclamaciones no por su implicación en el futuro de la nación catalana sino por sus sufrimientos pasados, cuyo emblema es la supuesta pervivencia de los "malos usos".
martes, 3 de noviembre de 2009
España, una nueva historia. (55)
A comienzos de 1461, la Diputación del General exigió la liberación del príncipe y, ante la negativa de Juan II, le declaró heredero de Cataluña. Comenzaron unas semanas de duras negociaciones que concluyeron en la capitulación de Vilafranca del Penedès del 21 de junio. Una vez concluida esa tarea monumental, Carlos exhibió los resultados en un recorido callejero por Barcelona, donde fue aclamado por todo el patriciado urbano y por algunos sectores vinculados a la Busca. Requesens se mofó de aquella exhibición, pero Juan II envidiaba la popularidad de su hijo, el príncipe de Viana. La multitud le aclamó como "rey de Cataluña", abriendo así en el corazón sentimental de la gente un hueco para que esa "corona" fuese luego ofrecida a otros seductores de la política. Cualquiera valía, menos ese Juan II al que detestaban no por ser Trastámara (también lo era el príncipe de Viana) sino por su séquito y por su apoyo a los campesinos de "remença". Después de su repentina muerte, que dio lugar a una leyenda negra sobre un posible envenenamiento, un testigo recordaba: "¡Oh, cuánta gloria es para el señor rey haber tenido tal hijo en la tierra y ahora en el cielo celestial! ¡Oh, bienaventurada Cataluña, que ha sido merecedora, por la clemencia y bondad divina, de haber cohabitado entre los catalanes y dejado su cuerpo entre ellos tal señor!".
España, una nueva historia. (54)

Seguimos con los retazos de "España, una nueva historia", el último libro de José Enrique Ruiz-Domènec.
1458 fue un año importante para la historia de España. Nunca se había estado tan cerca de construir un futuro estable como en aquel momento, en el que a muchos pintores, novelistas y poetas les parecía vislumbrar una nueva época. Pero en realidad era ya el resplandor de la rebelión de las élites (el patriciado urbano y la alta aristocracia en Cataluña, la vieja nobleza señorial en Castilla y Andalucía) que se acercaba y con ella un contrapunto crítico antes de empezar la nueva época que todos parecían anhelar en la primavera de ese año.
España, una nueva historia. (53)
Pasado 1440, la sociedad catalana era mucho menos optimista acerca del futuro de la Corona de Aragón de lo que las proclamas de los hombres de Alfonso el Magnánimo decían desde Nápoles o desde Valencia. Crecieron el declive del comercio y la pérdida de puestos de trabajo, la desigualdad social (cada vez había más ricos pero también más pobres), el índice de criminalidad en el campo con el desarrollo de la "bandositat" y en la ciudad con la presencia de delincuentes dedicados al robo y al estupro. Nadie parecía tener una solución plausible para esos problemas y la mayor parte de la supuesta discusión política en el Consell de Cent y el resto de organismos de gobierno ni siquiera los mensiona. Se libran feroces batallas ideológicas sobre temas periféricos, sin el menor interés social.
lunes, 2 de noviembre de 2009
España, una nueva historia. (52)
El verdadero problema en Barcelona fue psicológico. Alfonso V se aproximó a él cuando hizo ver a las Cortes de Cataluña, reunidas en 1426 en Barcelona, que el descontento social obedecía un estancamiento de la dinámica económica del reino; pero la reacción del patriciado a su petición de subsidios para relanzar la política mediterránea le desorientó, y al tiempo le hizo ver con quien se la jugaba: "E per conservació de les dites llibertas, privilegis, costums e prerrogativas, parlant amb la dita reverència, vos diem de no a la dita ajuda". Comenzaron meses de "greuges" entre el rey y la clase política; tales agravios arraigaron en la conciencia nacional catalana. En cierto sentido, la arrogancia de Alfonso V importunaba a esa parte de la psique catalana que, desde los tiempos de Jaime I, incluso desde antes, observaba con suspicacia la figura del rey como el mayor obstáculo para sus "llibertats". Cuantos más catalanes disfrutaban del auge económico promovido por el alza de los precios y los beneficios de los censales invertidos en la Taula del Canvi, mayor era el malestar hacia una política expansiva. Los grupos dirigentes se habían vuelto condescendientes con la venalidad administrativa, preferían un régimen corrupto a uno autoritario.
España, una nueva historia. (51)

En mayo de 1410, los restos mortales de Martín el Humano se trasladaron a la catedral de Barcelona, aunque él había ordenado expresamente que le enterrasen en el monasterio cisterciense de Poblet junt a su padre Pedro IV y otros miembros de la familia. En ese momento, la Corona de Aragón dejó de tener rey. Los cuatro hijos legítimos del finado (Martín, Jaime, Juan y Margarita) habían fallecido antes que él; solo quedaba Fadrique, el niño que nació fuera del matrimonio, y parecía difícil que llegara al trono, pese a que años atrás lo había hecho en Castilla Enrique II en condiciones análogas, claro que tras una guerra civil. Ante todo se imponía evitar un conflicto de esa naturaleza. La sucesión del rey debía hacerse conforme a los principios del pacto político, un rasgo característico de la Corona de Aragón heredado de las viejas costumbres feudales catalanas.
España, una nueva historia. (50)
Una clave para comprender los primeros años ochenta y sus marcadas diferencias con la década anterior consiste en analizar el talante que predominaba en la sociedad tras conocerse la quiebra de la banca barcelonesa en 1381. Los defensores del cambio en esos años (incluidos los escritores humanistas catalanes del talento de Bernat Metge) a menudo eran considerados por la gente como unos crápulas ambiciosos. Quizás, pensó Martín de Riquer, porque promovían una suerte de cesarismo a favor de Juan I. En medio de sofisticados juegos florales, del recurso a la gaya ciencia de los trovadores, se van difundiendo el más terrible de los yerros de la clase política, la corrupción.
España, una nueva historia. (49)
Tomemos el caso del veguer de Narbona, un funcionario de prestigio con experiencia en la administración de una provincia habitada por muchos extranjeros. En la carta autógrafa que dirige a los jurados de Gerona con fecha 17 de abril de 1348 se adelanta a la llegada de la propia peste a Cataluña y lo hace más que con la intención de organizar un plan higiénico, por el morbo que suponen los sucesos que la acompañan. Comenta que la infección ha azotado la zona durante la Cuaresma y continúa haciéndolo y, en su opinión, ha muerto la cuarta parte de los habitantes del país. Añade además que las autoridades habían capturado a varios msierables de diversas naciones (entiéndase, extranjeros), a los que acusó de esparcir pociones pulverizadas en las aguas, las casas, las iglesias y los alimentos con la intención de producir la muerte de las gentes. Por supuesto, confesaron sus crímenes después de ser sometidos a tortura con tenazas ardientes, y fueron ajusticiados mediante el procedimiento de cortarles las manos, descuartizarlos y luego quemar el cuerpo.
jueves, 29 de octubre de 2009
España, una nueva historia. (48)
Los hermanos Vivaldi no consiguieron llegar a su destino, pero en cambio alcanzaron el objetivo que se habían propuesto: la inmortalidad. Dante los hizo entrar en el templo de la fama al compararlos nada más y nada menos que con Ulises, el gran viajero de todos los tiempos. Pero el viaje de los hermanos Vivaldi tuvo también un efecto inesperado, pero decisivo en la historia de España. En medio del gran rodeo que se dio para entender la naturaleza exacta del mar océano (el Atlántico sur) aparecieron, como por encanto, las islas Canarias. Aún tardarían muchos años en descubrirse, muchos años más en ser colonizadas y casi una eternidad en comprender su verdadero significado; pero el paso estaba dado, y era irreversible. Un trozo de África iba a pertenecer por derecho propio a Europa. Paradójico epígono de lo que empezó siendo una extraña aventura en una extraña geografía. ¡Cuántas veces se debe repetir que la historia carecería de sentido sin la existencia de hombres como los hermanos Vivaldi!
España, una nueva historia. (47)
Una historia crítica de los heterodoxos en España, de la que carecemos debe afrontar la controvertida personalidad de Ramon Llull (1232-1316), un mallorquín, hijo de un caballero de posición modesta cuya familia era originaria de Barcelona, viajero, místico, escritor, visionario, ocultista, filántropo, apasionado por la Cábala; el más grande escritor en lengua catalana para unos, simplemente un divulgador para otros; mártir de la fe o quizás un impostor.
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